Puede que el mensaje llegue de noche, que un plan cambie a última hora o que tengas la sensación de que la expareja entra en decisiones que también afectan a vuestra relación. Antes de decidir que el problema es «el ex», ayuda concretar qué está pasando y qué necesitarías que fuera diferente.

Un límite no tiene por qué ser una orden para que tu pareja corte todo contacto. Puede ser un acuerdo sobre información, horarios, privacidad o cómo se cuida el tiempo compartido. Si hay hijos, una parte del contacto puede ser necesaria para coordinar la crianza.[1]

Cuando el contacto tiene una función

Hablar de una recogida, una cita médica o un gasto de un hijo no equivale a mantener una relación de pareja. Los progenitores siguen teniendo que tomar decisiones sobre sus hijos después de separarse; facilitar una comunicación centrada en ellos puede ser importante.[1]

Eso no impide que te afecte cómo se organiza. Quizá te enteras de un cambio cuando ya se ha decidido, o asumes una tarea que nunca aceptaste. El asunto puede estar en el modo en que lo manejáis vosotros dos, no en demostrar si la expareja sobra o no.

Hablar de una conducta, no de una persona

  • Una demanda imposible de concretar

    «Tienes que ponerle límites de una vez».

    Una petición que se puede hablar

    «Cuando una recogida cambia nuestro plan sin avisarme, me quedo fuera. Necesito que me lo digas antes de comprometer mi tiempo».

  • Una demanda imposible de concretar

    «Tu ex se mete demasiado».

    Una petición que se puede hablar

    «Me incomoda que se hablen asuntos de nuestra intimidad. ¿Qué queréis compartir y qué prefieres guardar entre nosotros?».

  • Una demanda imposible de concretar

    «No puedes hablar con esa persona».

    Una petición que se puede hablar

    «Para mí es importante que, si no es una urgencia de los niños, las conversaciones no interrumpan nuestra cena».

No son fórmulas para ganar una discusión. Sirven para distinguir una necesidad propia de una regla general sobre cómo debe relacionarse alguien con su expareja.

También cabe mirar qué despierta en ti

Los celos o la inseguridad pueden aparecer aunque no haya una conducta dañina, y una conducta que te hace daño puede existir sin que lo tuyo sea «solo inseguridad». Preguntarte qué hecho te inquieta —un secreto, un plan que se modifica, conversaciones muy íntimas o una sensación más difusa— permite no tratarlos todos como si fueran iguales.

La confianza se apoya en límites acordados y en poder hablarlos con calma.[2] Si uno de los dos quiere una relación con su ex que el otro no puede aceptar, no siempre habrá un acuerdo cómodo. Nombrarlo con honestidad es más útil que intentar vigilar cada conversación.

Si hay menores en medio

No los conviertas en mensajeros, testigos o árbitros de vuestro desacuerdo. El contacto entre progenitores puede ser necesario, mientras que la discusión sobre cómo afecta a vuestra convivencia pertenece a los adultos. Para los retos de una familia con hijos de relaciones anteriores, puede ayudarte este artículo sobre hijos no comunes.

Cuando ambos queréis hablar de los acuerdos y hay seguridad, el acompañamiento de pareja online puede ofrecer un espacio para ordenarlos. No resuelve custodia ni sustituye asesoramiento legal.

Fuentes y revisión

Las fuentes y sus límites se indican a continuación. Los ejemplos son ficticios y las propuestas de conversación son orientativas, no protocolos clínicos. Este artículo no sustituye una valoración individual. Cómo elaboramos los contenidos.

Fuentes contrastadas el .

  1. Cafcass · Comunicación entre progenitores tras una separaciónOrientación sobre coparentalidad; no establece normas para todas las parejas ni sustituye acuerdos legales.
  2. Relate · Building trust in your relationshipPsicoeducación sobre confianza, límites y conversación; no es una guía clínica individual.
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